Ellos siguen lo que sienten, vos?

jueves, 18 de agosto de 2016

Cuando llegamos al limite.

De nuevo surge esa necesidad de sacar de adentro todo lo que se acumula, todo aquello que pide a gritos salir, y que tanto te apañaste en tratar de ocultar. 
Pero ya no. 
Demasiado viviste para saber ya que nada de eso funciona, todo lo contrario, te aprisiona de tal manera que se te dificulta hasta el respirar, llegando a ese punto en el abismo que te da vértigo caer. 
No lo haces, no caes, pero te aterra saber que esa posibilidad late al compás de tu corazón. 
Demasiado viste para saber que quien cae, tan profundo, le cuesta mucho salir si no cuentas con la fuerza necesaria.
 Y tu fuerza? 
Te aferras a ese pequeño hilo que te queda, hasta que el peso se hace demasiado, necesitas empezar a liberar cargas, pero, a quien recurrir? Observas, y compruebas, que no tienes con quien expresar aquello que de apoco te esta enfermando. 
Todo eso piensas mientras que te encuentras frente al ordenador escribiendo estas lineas. 
Un salvavidas, eso es lo que necesitas, y en la escritura sabes que lo puedes conseguir.


viernes, 7 de agosto de 2015

Recopilación...

"El dueño de un negocio colocó este cartel: "Cachorritos en Venta"
Los niños son atraídos por esta clase de anuncios y no pasó mucho tiempo para que uno preguntara: ¿Cuál es el precio de los perritos?

El dueño contestó: Entre $30 y $50. El niño sacó de su bolsillo unas pocas monedas: Sólo tengo $2.35... ¿Puedo verlos?
El hombre sonrió y silbó. De la trastienda, salió su perra corriendo seguida por cinco cachorritos. Uno de ellos no corría como los demás. El niño inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba. ¿Qué le pasa a ese perrito?, preguntó.
El hombre le explicó que al nacer, el veterinario le dijo que tenía la cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida. El niño se entristeció mucho y exclamó: ¡Ese perrito es el que quiero comprar!
El hombre replicó: No, tú no vas a comprar ese cachorro, si realmente lo quieres, yo te lo regalo. Increíblemente el niño se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo: Yo no quiero que usted me lo regale. Él vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar $ 2.35 ahora, y 50 centavos cada mes, hasta que complete su valor.
El hombre contestó: Tienes que pensarlo antes de comprarlo porque él nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros.
El niño se inclinó y se levantó el pantalón para mostrar su pierna izquierda inutilizada, soportada por un aparato de metal.
Miró de nuevo al hombre y le dijo: "Bueno, yo tampoco puedo correr muy bien y el perrito necesitará a alguien que lo entienda.
Al hombre se le hizo un nudo en la garganta y sus ojos se llenaron de lágrimas... tomó aire, sonrió y dijo: Hijo, sólo espero que cada uno de estos cachorritos llegue a tener un dueño como tú.
En la vida no importa quién eres, sino que alguien te aprecie, te acepte y te ame incondicionalmente. Un verdadero amigo, es aquel que llega cuando los demás te han dejado."